
Ford, en colaboración con investigadores de la Auburn University, está desarrollando un sistema en el que la gran parte de la seguridad de sus vehículos se consigue en combinación con un satélite. La esencia es que el control de estabilidad de cada uno de los coches actúe según la información que le transmita el GPS.
El ESC o control de estabilidad tomaría la información del GPS y parámetros como la velocidad, el ángulo de inclinación o el desplazamiento lateral del vehículo para discernir si el vehículo está a a punto de sobrepasar los límites de la física (bajo peligro de pérdida de adherencia). Llegado a un extremo el sistema sería capaz de controlar los frenos y prácticamente detener el vehículo.
El GPS sólo obtendría información de su posición que debería contrastarse en un mapa a la hora de conocer curvas peligrosas, barrancos o similares de cara a adecuar la actuación del ESC. El software que gestionaría el ESC tendría en un futuro una serie demodelos predictivos de accidentes de circulación que permitirían anticipar todavía más un alto riesgo de siniestro.
De momento parece más ficción que ciencia pero vistos los avances en los últimos años en navegación GPS. ¿Quien puede decir que esto no ocurra?
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